como por arte de magia


dejar la mente a un lado. 
hacerle lugar a  la intuición.



literalmente sentarse a dialogar con nuestras obras y permitir que nuestras manos hagan, que sigan las pistas que van apareciendo, que el trabajo se haga sólo .

darnos la posibilidad del juego, permitirnos que esa potencia emerja por si misma.